Google+ edamb.blogspot.com: profesionales de la educación ambiental, medioambiente y desarrollo sostenible: agosto 2009


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lunes, 17 de agosto de 2009

Estudio sobre la situación profesional de los educadores y educadoras ambientales


El Seminario Permanente de Equipamientos de Educación Ambiental del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, ha publicado en internet una encuesta electrónica con la finalidad de realizar un “Estudio sobre la situación profesional de los educadores y educadoras ambientales”.

Desde edamb.blogspot.com, invitamos a todos/as los/as Educadores/as Ambientales a contribuir a ella con su experiencia personal, ayudando de esta forma a dar un paso más en el conocimiento y solución de las problemáticas actuales de la profesión.

http://www.encuestafacil.com/RespWeb/Cuestionarios.aspx?EID=452637&MSJ=NO#Inicio

sábado, 1 de agosto de 2009

Dónde trabajar como Educador/a Ambiental en la Comunitat Valenciana

La creciente preocupación social por el medio ambiente, ha provocado que en las últimas décadas multitud de instituciones públicas y privadas estén desarrollando actuaciones en materia de comunicación ambiental.

Esta realidad ha permitido la aparición de la figura profesional del Educador/a Ambiental, pero no podemos olvidar que se trata de una profesión extremadamente joven, cuya consolidación a nivel social y administrativo aún no se ha logrado.

Son muchos los avances conseguidos durante los últimos años (en futuros posts se abordará esta temática, por ahora dejamos un enlace interesante http://profesionalizacionedambiental.blogspot.com) pero pese a ello, buscar trabajo como Educador/a Ambiental continua siendo algo complicado.

A grandes rasgos podemos diferenciar las fuentes de trabajo de Educación Ambiental (EA en lo sucesivo) en Administraciones públicas, Obras sociales, Empresas de servicios, Equipamientos privados y Ong’s/Asociaciones.

El trabajo en Ong’s/Asociaciones, Administraciones públicas y Obras sociales se abordará en futuros posts, pero se debe destacar la tendencia actual de las dos últimas a gestionar su oferta de EA a través de empresas de servicios.

La actual falta de regulación del sector hace que las condiciones laborales que ofrecen las empresas de servicios y los equipamientos privados sea muy variada, constituyendo uno de los principales retos a los que se enfrenta la profesionalización de la EA. Pese a ello, suponen una de las principales fuentes de trabajo para los Educadores/as Ambientales, y por ese motivo a continuación ofrecemos un listado de entidades que en el ámbito de la Comunitat Valenciana realizan EA, lugares en los que cualquier persona que quiera trabajar como Educador/a Ambiental puede probar suerte y enviar su currículum vítae.

Este listado no es exhaustivo, y probablemente existen muchas otras empresas y equipamientos en la Comunitat Valenciana. Una herramienta interesante (aunque necesite actualización) para localizarlos es la Guía de Recursos para la Educación Ambiental del CENEAM, que se puede solicitar a través de la web.

Esperamos que la información de este post sirva para ayudar a todos aquellos/as que quieren ejercer como Educadores/as Ambientales.

¡Ánimo y suerte!

La educación ambiental, respuesta a la crisis y vía hacia el desarrollo sostenible




En unos momentos en los que tanto se habla de crisis económica, se olvida que hace ya bastantes años muchos habíamos alertado sobre la existencia de otra crisis, la ambiental. Quizás no sean términos tan distantes, pues el medio ambiente no es sino un formidable indicador del modelo económico del que deriva, por lo que nadie que honestamente desee mejorar las condiciones ambientales olvidará dirigirse a las causas sociales generadoras del daño e injusticia que recae sobre los seres humanos y el resto de las especies que pueblan el planeta.

Hablar de crisis, advertíamos, no suponía una vaguedad, sino el empleo de un término riguroso. Por primera vez acontecían problemas globales (trascendiendo, aunque sin excluir a los locales y regionales) que generados por una pequeña parte de la población -su minoría privilegiada- afectaban de una manera u otra a todo el planeta. Problemas exponenciales, de rápida evolución, que como el cambio climático preocupan, además, por el tiempo tan extremadamente corto en el que suceden. Problemas nuevos y numerosos que como los alteradores hormonales, los campos electromagnéticos o los organismos transgénicos se añaden a las clásicas alteraciones del aire, agua o suelos, todavía no resueltas. Y añádase, por último, su persistencia fruto de los largos tiempos de residencia de los productos que liberamos, lo que supone que vuelvan y se acumulen en nuestros organismos, como continuamente confirman los análisis.

Existe una diferencia notable entre crisis y catástrofe. Aquélla expresa riesgo, preocupación, incertidumbre..., pero deja opción para decidir y actuar. La catástrofe puede representar uno de los escenarios posibles, pero no el único, de ahí que nos alejemos de posiciones de- rrotistas, pues aún es momento de intervención y oportunidad. Estas son las condiciones para que la crisis pueda superarse, pues los problemas no se arreglan solos, y requieren una acción responsable y coordinada para su resolución satisfactoria.

En estos momentos de recesión económica, los mensajes que lanzan los gobiernos son los de aumentar el consumo. Si lo hacemos salvamos puestos de trabajo y permitimos que la actividad económica continúe. Mas, si consumimos como lo veníamos haciendo, nos avisan el Observatorio de la Sostenibilidad, el WWF o el Worldwatch Institute -entre otros- necesitaríamos tres planetas, en el caso de que todo el mundo siguiera nuestro ritmo. ¿Qué hacer entonces? Aunque se quiera negar la evidencia, no hay más que un camino seguro y es del desarrollo sostenible. Probablemente, muchos ahora se den cuenta de que no se trataba de un maquillaje, sino de una verdadera alternativa, la única que puede garantizar la supervivencia del planeta. Y como alternativa diferente necesita un tránsito, una adaptación que cuanto más brusca, más dolorosa. Pero no queda más opción que la redistribución de la riqueza y los límites al crecimiento como nuevo modelo económico y social.

No hay que temer por los puestos de trabajo, pues pueden readaptarse en número y calidad. En cuanto a esto último ya Skinner diseñó un modelo productivo viable con cuatro horas diarias como jornada laboral (resumen del libro l libro completo); y en cuanto a lo primero, una economía con criterios ambientales genera más empleo que la intensiva y desarrollista. Así las cosas, si miramos con cierta perspectiva a la búsqueda de un futuro seguro y digno para el planeta, superador de estos vaivenes en los que tras momentos de consumo desaforado vienen caídas en picado, no parece haber otra alternativa que la contención frente al despilfarro, la cordura a frente al desenfreno, la justicia frente a la desigualdad. Mas, ¿quién será el sujeto de estos cambios?

La educación ambiental se orienta a crear conciencia y cultura en el seno de quien creemos que está llamada a ser la protagonista: la sociedad civil. Como educación -lo que, no lo olvidemos, sustantiviza el término- pretende infundir confianza y fe a las personas en sus posibilidades, y rescatarlas del anonimato a los que el sistema quiere relegar. El hombre, la mujer, los ciudadanos son el verdadero motor de la historia, aunque el sistema quiera mostrarlos como consumidores, ciudadanos anónimos, que ven, leen, escuchan lo que los “relevantes” hacen. Pero esta perversa distinción en la que tan bien colaboran los grandes medios de comunicación, persigue un único objetivo y es el de anular a las personas cuestionando el valor de sus pensamientos y actos. Sin embargo, en cada ciudadano reside un poder mucho mayor del que nos imaginamos, y es en función de él como se puede transformar la sociedad.

La educación ambiental es generadora de valores, que es lo que estructura y arma a los individuos y la sociedad. Entiende que frente a la crisis ambiental se debe responder con ética y actuar en función del deber, que es lo que llena de sentido a cada persona. Uno de los principales valores ambientales es la responsabilidad, es decir, saber responder y hacerse cargo de las circunstancias históricas que nos ha tocado vivir sin indiferencia, sintiendo las obligaciones que tenemos con una naturaleza a la que debemos cuidar y proteger; el respeto, por lo que no sólo respondemos en función de la dignidad que todo ser humano tiene, sino que encuentra también dignidad en todos los seres vivos; el compromiso, para dirigir la mirada más allá de las realidades más inmediatas; la austeridad, para vivir con sencillez, garantizando la disponibilidad de los recursos para nuestra generación y las que la sucedan.

La educación ambiental pretende contribuir a vertebrar la sociedad civil promoviendo la asociación frente al débil y efímero voluntariado. No espera recoger los frutos en horizontes lejanos (o, al menos, no sólo) sino en ya desde ahora, por cuanto en la medida en que se toma conciencia se comienza a actuar, creando cultura ambiental en la sociedad: responsabilidad y contención frente al consumo, movilidad sostenible, ahorro y eficiencia en la energía, reutilización y reciclaje de recursos, dietas sostenibles...Estos nuevos hábitos deben impregnar nuestra forma de vida y deben ir apuntando hacia el modelo justo y equitativo que pretendemos. Y deben ser asumidos y defendidos por las organizaciones de la sociedad civil como planteamiento irrenunciable de transformación.

Todos podemos y debemos contribuir a esta tarea sintiéndonos educadores ambientales. Si bien existen grupos de personas preparadas y vocacionadas para la transmisión de estos mensajes y la generación de conciencia, para que la educación sea realmente efectiva debe contar con múltiples agentes, haciendo que la sociedad en su conjunto sea educadora. Por tanto, como padres, vecinos, profesionales, ciudadanos, estamos llamados a mostrar públicamente nuestros hábitos, pues aunque los valores se enseñan a través de la palabra, se aprenden eficazmente por el ejemplo. Y en esto consiste nuestro objetivo: adquirir conciencia, compartirla y transmitirla en nuestra vida individual y comunitaria.

Decía Donella Meadows que la próxima revolución, si sucede, sería silenciosa, y cada vez sentimos más su necesidad. La educación por sí misma quizás no sea el único instrumento, pero sin ella ninguna propuesta política puede salir adelante. Por eso es tan necesaria en momentos como éste en los que deberíamos caminar resueltamente hacia modelos sos- tenibles aprovechando las oportunidades que la historia nos ofrece. Nos va en ello el futuro y qué mejor esperanza que un pueblo culto y organizado para realizar el cambio.

3er Concurso Internacional on line de cortos por la Sostenibilidad




Este concurso en su tercera edición, está organizado por la Fundación Ecología y Desarrollo y la Fundación Norte.
Los videos que se han presentado en las distintas ediciones puden ser base para el desarrollo de atractivas actividades de Educación Ambiental, en las que se compaginen medios de exposición multimedia con la reflexión sobre temáticas relacionadas con la sostenibilidad.

Ranking verde de multinacionales electrónicas


Greenpeace se erige desde hace algún tiempo como juez de la "política sobre productos químicos, recogida y reciclaje de los productos desechados y cambio climático" de multinacionales de la electrónica, y en base a sus valoración publica el siguiente ranking:

Ranking verde de electrónicos

Personalmente opino que el "control" que supone este tipo de clasificaciones deberían realizarlo los gobiernos o entes que representen a intereses más generales que los de una ONG, pero se debe destacar el esfuerzo que esta organización realiza para cubrir carencias de transparencia en materia de información ambiental.

También es de valorar el esfuerzo realizado a la hora de informar sobre los criterios que han utilizado para elaborar este ranking.

Arte, humor y educación ambiental


La combinación entre arte y humor constituye una excelente herramienta para captar la atención del público, dibujándose como un excelente recurso para la educación ambiental.

Actualmente, la relación entre arte y medioambiente está ampliamente reconocida gracias a iniciativas como "ecoarte", poniendo de manifiesto el gran atractivo que ofrece la posibilidad de jugar con la percepción para transmitir sensaciones y dar a conocer elementos de nuestro entorno.

Si a este hecho se le añade la capacidad del humor para presentar la realidad resaltando el lado cómico de las cosas, nos encontramos con una mezcla capaz de utilizar las potencialidades estéticas del arte para ofrecer una reflexión que dibujará una sonrisa en nuestra cara, convirtiendo la experiencia en algo significativo y agradable. De esta manera podremos transmitir realidades, en ocasiones muy negativas, con mensajes positivos.

Este punto de partida presenta grandes potencialidades para el desarrollo de iniciativas educativas, siempre que esté acompañado de una metodología definida y adecuada a los destinatarios a los que se dirija.

Finalmente, aquí quedan algunos materiales de muestra:


Fuente: Consume hasta morir






Fuente: El ambiente siempre está en el medio

Educación según Pérez Reverte


Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno.

Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas.

De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.

Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».

O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».

Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.

Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet.

La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.