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miércoles, 17 de febrero de 2010

Evaluar Educación Ambiental


En el post "Comentando 10 recomendaciones para hacer Educación Ambiental" prometí dedicar un post específico a la evaluación y como lo prometido es deuda, me gustaría compartir algunas reflexiones personales sobre este aspecto.

Pese a haber considerado siempre que la EVALUACIÓN es una de las más potentes herramientas para el cambio que persigue la E.A., debo reconocer que en mi trayectoria profesional ha supuesto un peso variable en mi carga de trabajo.

Como muchos/as sabréis, existen gran multitud de técnicas de evaluación y mucha literatura asociada a ellas (quizás demasiada), así que no es mi pretensión convertir este post en un tratado sobre "cómo evaluar en E.A.". Mas bien pretendo responder a la pregunta ¿Cómo estamos evaluando en E. A.?.

En este sentido, debo decir que además de la reflexión propia del desarrollo de mi labor profesional, en alguna de las jornadas en las que he participado he tenido la suerte de intercambiar pareceres con miembros de ese colectivo reducido que se dedica de forma más o menos profesional a la evaluación de procesos de E. A. (en su totalidad personal de departamentos universitarios asociados a la pedagogía).

Todo ello ha hecho que en la actualidad (quizás el tiempo y la experiencia futura lo cambien) observe varios problemas:

- La E.A. por definición se orienta hacia la modificación de valores a largo plazo y por desgracia, cualquier proceso para "medir" valores es terriblemente complejo y más aún cuando es a largo plazo.

- La complejidad de esta medida traducida a los términos de la capitalización que para bien o para mal impera en nuestra sociedad, supone una alta inversión de recursos y por tanto un alto coste que no se ajusta al valor que se le da.

- El valor de la evaluación en E.A en el sector privado suele estar más asociado al concepto de satisfacción del cliente que al de eficacia en objetivos, de forma que los recursos de evaluación se dirigen a medir si el cliente se ha quedado contento con el trabajo realizado.

- Los clientes privados excepto en contadas ocasiones no dan especial valor a la adquisición de valores pro-ambientales, sino a aspectos más relacionados con la diversión el entretenimiento.

- El valor de la evaluación en E.A en el sector público (muchas veces clientes del sector privado a través de las subcontratas) está en el número de participantes y la ausencia de crítica, o lo que es lo mismo, en dar una "buena imagen" (sin entrar en consideraciones más profundas como el medir la modificación real de valores personales).

- Los métodos de evaluación que se desarrollan desde los campos teóricos de la E.A (pedagogía ambiental en universidades) no tiene en cuenta los aspectos que he mencionado anteriormente, de forma que gran parte de la inversión que se realiza en ellos tiene muy poco aprovechamiento real, quedando en acciones muy aisladas y de escasa continuidad.

Debo reconocer que por ahora no he logrado encontrar una solución eficaz a todos estos problemas, pero sigo en ello y no quisiera dejar de mencionar que existen otros muchos/as técnicos públicos o privados, así como entidades que se esfuerzan en ello. Con este post simplemente pretendo mostrar mi opinión sobre la realidad que he observado, con el fin de que pueda ser rebatida si es necesario y de que sirva como fuente de información para ayudar a aquellos que se dedican o se quieren dedicar profesionalmente a la E.A.

Finalmente a modo de recurso para la evaluación y por si a alguien le da ideas útiles, dejo parte de una presentación que en su día preparé para un curso de formación sobre "Evaluación de E.A. en educación Primaria y Secundaria". (La educación formal por suerte otorga mayor valor a la evaluación, aunque quizás por falta de medios y/o recursos creo que presta mayor atención a los resultados que a los procesos).